jueves, 1 de diciembre de 2016

Primera salida a Pirineos

En mayo de 2007 me jubilaron -afortunadamente- y pensé que en la nueva vida debía practicar mi afición a la bicicleta con recorridos por sitios nuevos y   puertos míticos donde se libraban las hazañas  que de niño oí  por la radio cuando escuchaba las crónicas en directo de los éxitos de un  gran corredor que en el lejano 1.959 consiguió ser el primer español en vencer en la carrera por etapas más famosa, me refiero a Federico Martín Bahamontes y sus hazañas por Pirineos y Alpes. Después vinieron otros grandes corredores a los que pudimos ya ver por la televisión: Fuente, Ocaña, Delgado, Indurain, Sastre, Contador........... El recorrer esos famosos cols, passos o ports donde se desarrollaron grandes hazañas ciclistas, con las mismas curvas, con las mismas rampas y con el mismo paisaje donde los famosos de todos los tiempos como Anquetil, Bobet, Coppi, Bartali, Poulidor, Hinault, Gimondi, Merck, Amstrong, Pantani, y tantos más que hicieron grandes proezas sobre las dos ruedas, o donde los pioneros del ciclismo del primer tercio del pasado siglo  hacían largas etapas por carreteras infernales, con máquinas pesadísimas, sin asistencia técnica:  Maurice Garin,  Octave Lapize, Philippe Thijs, Antonin Magne, y tantos otros,  me atraía el poder rodar yo allí, por aquellos puertos que tenía idealizados , es como si a un aficionado al fútbol le dejan jugar un partido en Nou Camp, el Bernabeu o San Mamés.
Así en setiembre de 2.007 inicié mi primera incursión pirenaica.
Mi hija y su marido, acompañantes que hicieron posible mi primera escapada

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